Una apoderada denunció que su hija sufrió un accidente escolar que le fracturó dos dientes, pero no recibió atención adecuada ni coordinación entre el hospital y el Cesfam, quienes se traspasaron la responsabilidad sin resolver el problema. La menor solo recibió resina temporal que se desprendió rápidamente y finalmente tuvo que ser atendida en una consulta dental particular, donde se le explicó que requería seguimiento por riesgo de daño permanente. La madre solicita el reembolso del tratamiento.

La Superintendencia recuerda que el Seguro Escolar cubre todas las atenciones médicas y dentales necesarias hasta la recuperación completa, y que el Servicio de Salud correspondiente debe otorgar estas prestaciones de forma gratuita. Instruye al Servicio de Salud a mejorar la coordinación para evitar casos similares y a reembolsar los gastos debidamente acreditados por el tratamiento de la menor.

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